viernes, 25 de junio de 2010

Líneas de fragmentos cortos

La primera línea de la poesía era el horizonte del mar. El mar del paraíso perdido visto a través del vidrio de una canica. Un paréntesis ovalado para la perspectiva, una sola luz, un solo color, todo se ampliaba y se limitaba a una línea discontinua que terminaba en unos ojos de color verde como el vidrio, desde un punto intermedio, cambiarle la forma a las formas. Pero se trastoca la metáfora, se transforma, otra realidad en el interior de una botella que mece el mar, alejándose cada vez más del pedazo de tierra sombrío e irrisorio, dos cuerpos líquidos separados por una fina transparencia. La fuga donde quedarán colmadas las realidades de todos los colores de las canicas vistas a trasluz, una diáfana mirada, óvalos cristalinos, horizontes puros, pensamientos ingrávidos, y qué más, una isla perdida donde el flujo de realidades se unan en una paleta de colores del paraíso perdido, para encontrarnos. Del poema solitario palabras perdidas, perdidas por imaginar, ilusiones de fragmentos cortos.

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