lunes, 5 de julio de 2010

Caminando

[...]Pero uno podía encontrarse con la sombra de una gran nube que cruza el cielo, en una de esas pinceladas que toda la tierra cambia de tono y el brillo desaparece. Encontrarse con ese tipo de fenómenos que ocurren todos los días no era algo inusual, pero había un momento para el satori en aquel cambio de luces, en aquel lugar de incontables arboledas e interminables riachuelos, que hacían que me preguntase si alguna vez llegarían al mar, si alguna vez todo empezó y terminó allí, en el mar[...]

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