
Cuentan, que hubo otras civilizaciones, que hicieron enmudecer la sintonía del romper de las olas, que olvidaron, como ningún otro ser su orígenes.
Como raíz de árbol, la Tierra es una prolongación de una extremidad invisible, pero existente. Ahora, viajeros, no nos queda más que el débil aullar del viento, que recuerda el cantar de los lobos, para imaginar magníficos seres, y movernos como aves por cada rincón, de senderos perdidos y olvidados que conducen a la vida. Son viejas historias, civilizaciones pasadas, murmullos perdidos por el paso del tiempo.
Cuentan los más sabios, que la fuerza de nuestras canoas nos llevará a los confines del universo, donde nos esperan los que habitan los mares, para arrastrarnos de nuevo a la vida. Son viejas historias, civilizaciones pasadas, que miraron el mismo cielo que ahora nosotros miramos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario